Obrador artesanal Panadería Ana
Desde 2011

// Nuestra historia

Una historia amasada con cariño y raíces

Panadería Ana nació en 2011, con la ilusión de llevar a cada hogar el sabor de lo auténtico. Nuestros primeros pasos comenzaron en A Picota, un pequeño rincón donde, con horno propio y manos incansables, dimos forma a lo que hoy somos: una familia unida por el amor al pan y la repostería artesanal.

Hace 11 años, en el 2014, abrimos nuestro local de Cee, un pueblo que nos acogió con cariño desde el primer día. Aquí encontramos nuestro hogar y aquí seguimos, con el mismo empeño de siempre: elaborar cada pan, cada empanada y cada dulce como si fuera el primero.

Este año marcó un momento muy especial: trasladamos nuestro obrador desde Mazaricos directamente a la tienda en Cee. Ya no solo horneamos para el pueblo, sino que lo hacemos desde el corazón del pueblo. Cada aroma que sale del horno es una pequeña historia compartida con nuestros vecinos.

Pan tradicional de Cee

// Filosofía artesanal

Elaboración propia, de principio a fin

En Panadería Ana creemos en lo hecho con las manos y el corazón. Nuestros productos son fruto del trabajo diario, de recetas que han pasado de generación en generación y de la dedicación a cada detalle. No hay prisa en nuestro obrador: cada masa necesita su tiempo, y nosotros se lo damos.

Nos gusta pensar que el pan no solo alimenta, sino que también une. Por eso, cada día encendemos el horno con la ilusión de compartir un pedacito de nuestra historia con quienes pasan por la puerta.

Pasión por lo artesanal
Ingredientes naturales
Cercanía con el cliente
Sabor de siempre

Cee: nuestro hogar, nuestra inspiración

Cee no es solo el lugar donde estamos, es parte de lo que somos. Aquí hemos crecido, hemos formado amistades y compartido miles de historias alrededor del pan. Cada cliente que entra por la puerta nos recuerda por qué empezamos y por qué seguimos: porque aquí, en cada barra, en cada dulce, va un trocito de nuestro pueblo.

“Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan sin que le quede obligación de agradecérselo a otro que al mismo cielo.”